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Cazadores y taladores ponen en riesgo 35 mil hectáreas de selva

Ejidatarios exigen la presencia de la Guardia Nacional para proteger la zona.

Desde 2019, el ejido Laguna Om destinó y certificó 35 mil hectáreas de selva como Área Destinada Voluntariamente a la Conservación. Sin embargo, los cazadores furtivos y taladores clandestinos han colocado en riesgo de extinción a algunas especies.

Gualberto Caamal Kú, presidente del Comisariado Ejidal, exigió la presencia de Guardia Nacional, la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa) y de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), para conservar la flora y la fauna del área.

La presencia de cazadores furtivos tiene bajo asedio a especies como el faisán, jaguar y el venado, mientras que los taladores clandestinos están haciendo lo propio con especies como la caoba.

Aunque los ejidatarios vigilan la zona, los esfuerzos son insuficientes por la extensión del terreno, que forma parte del Corredor Biológico junto con el ejido Nuevo Becal y la Reserva de la Biosfera de Calakmul.

El presidente del Comisariado Ejidal recordó que el fin de destinar esta zona como protegida fue para que se pueda explotar de forma sustentable; sin embargo, la poca vigilancia está provocando que se pierdan sus principales atractivos.

“Hemos detectado personas de ejidos vecinos y del vecino estado de Campeche, que vienen a cazar a esta zona, a pesar de ser un área protegida”, denunció, y advirtió a los demás ejidos como Veracruz, Cedral, Nuevo Becar, Caobas, Morocoy, así como del estado de Campeche, que se abstengan de ingresar a la reserva.

En la zona protegida se encuentra la laguna Chakanbacán, donde anteriormente se avistaban hasta 500 faisanes que llegaban, y ahora se observan menos de 200; “no queremos que sigan desapareciendo especies de la zona como el faisán, queremos vigilancia y reactivar la zona, generar recursos de forma sustentable en las 35 mil hectáreas”, comentó.

Protegido desde 2019

La protección de las 35 mil hectáreas comenzó desde 2019, como parte de un proyecto de turismo alternativo, que busca atraer al visitante extranjero, a fin de generar una derrama económica a cambio del cuidado de la flora y la fauna.

“Ya estamos tomando curso en línea, para tener una tirolesa para llegar a la isla de los monos y de ahí regresar sobre la laguna en kayac. Además se está reparando el mirador y el sendero de 8 kilómetros, donde el turista pueda andar en bicicleta o caminando, observando especies, por eso necesitamos conservarlas”.

El ejido Laguna Om, en Othón P. Blanco, es un ejemplo pues la zona de conservación es la segunda más grande del país y contribuye en gran parte al bloque de bosque tropical más grande del continente americano, después del Amazonas, denominada “Selva Maya”, junto con Belice y Guatemala.

Según datos de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), la estructura y composición de la cobertura vegetal en Laguna Om se encuentra bien conservada, y con la certificación, el ejido está obligado a mantenerlas así durante 30 años.

La certificación ampara la selva baja inundable, selva baja espinosa subperennifolia y selva mediana subperennifolia, incluyendo 26 especies listadas en la NOM-059-2010.

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