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"¡El paraíso huele a sangre!", claman mujeres en el Caribe mexicano

Victoria Salazar era una mujer de 36 años, morena y migrante. Residía en México con una visa humanitaria. A pesar de haber logrado salir del Salvador, uno de los países más peligrosos en Latinoamérica, no logré a un país feminicida y racista como es México. 

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx) .- El feminicidio de Victoria Esperanza Salazar Arraiza mucho más de una arista tiene, y ha dejado mucho de qué hablar a nivel nacional e internacional en las últimas semanas.

Hay cinco factores principales que coinciden en este acontecimiento: Brutalidad policíaca, normalización de la violencia, perfilado racial, misoginia, y por último feminicidio. 

El pasado sábado 27 de marzo empezó a circular en diversas redes sociales el video de la brutalidad policíaca ejercida en Tulum Quintana Roo, por cuatro policías, que culminó en el feminicidio de Victoria Salazar a través de una táctica de sometimiento bastante común en detenciones.

Por un lado, esta táctica policial demuestra un claro uso excesivo de la fuerza por parte de las instituciones, y por otro lado, deja claro el nivel de normalización de la violencia que existe en el país, ya que no hubo una sola persona de la sociedad civil que interviniera, ya fuese por indiferencia o por miedo a las consecuencias. Asimismo, los otros tres elementos hombres de la policía, demuestran una misoginia evidente al no actuar y permanecer estáticos durante el suceso.

Al siguiente día del trágico feminicidio, en el lugar donde ocurrieron los hechos se encontró escrito en el piso “Aquí mataron a Victoria”, al costado había dos pequeñas velas. Hoy, en el mismo lugar, se encuentran flores, tierra, velas, cartulinas y el escrito del piso ha sido recalcado con pintura roja y manos pintadas alrededor. En redes sociales la colectiva “Furias Violetas” de Cancún, publicó la foto con el siguiente texto “Si es que me matan, si es que me encuentran, llénenme de flores, cúbranme de tierra. Que yo seré semilla para las que vienen, que ya nadie nos calla, ya nada nos contiene” haciendo referencia a la canción “Si me matan” de la cantautora Silvana Estrada. 

Victoria Salazar era una mujer de 36 años, morena y migrante. Residía en México con una visa humanitaria. A pesar de haber logrado salir del Salvador, uno de los países más peligrosos en Latinoamérica, no logró sobrevivir a un país feminicida y racista como es México.

El uso excesivo de la fuerza por parte de instituciones policiales en Quintana Roo ha aumentado exponencialmente. Siendo el pasado 9 de noviembre del 2020 uno de los antecedentes más debatidos en el país, cuando la policía disparó a mujeres que se manifestaban por el feminicidio de Bianca Alexis. Hasta el día de hoy las trece víctimas, diez mujeres y tres hombres, sobrevivientes a la represión siguen exigiendo justicia.

A pesar del panorama actual y la violencia incesante hacia las mujeres, diversas colectivas feministas se han organizado en todo el territorio nacional. En Tulum alrededor de 250 mujeres salieron a tomar las calles el lunes 29 de marzo, mencionando que el mismo día del feminicidio de Victoria hubo tres feminicidios más en el Estado en menos de 24 horas.

La marcha llegó al palacio municipal donde las manifestantes se tiraron al piso al grito de “Victoria no murió, la policía la mató” y “El paraíso huele a sangre”. Para finalizar, durante dos horas se pintó un mural a las afueras del palacio municipal con el rostro de Victoria y dos leyendas “Justicia para Victoria” y “Los derechos humanos no tienen fronteras”.

Sin embargo, dos días después de haberse pintado el mural, la cara de Victoria ya se encontraba cubierta con letras negras haciendo alusión a un partido político y atacando al presidente municipal de Tulum Víctor Mas Tah. Las colectivas feministas condenaron lo sucedido. En redes sociales mencionaron “Repudiamos enérgicamente que las víctimas de feminicidios sean pisoteadas por intereses partidistas. Compañeras de Tulum, no están solas”.

La Red Violeta de Quintana Roo convocó a una concentración el pasado domingo 4 de abril en la fiscalía de Benito Juárez. “Estamos aquí para exigir… justicia y visibilizar la falta de resultados por parte de los encargados de la seguridad de las mujeres a nivel institucional. Estamos hartas de la cantidad de mujeres acosadas, violadas, desaparecidas, secuestradas y asesinadas” mencionó Angela para Proceso.

Alrededor de 50 mujeres usaron iconoclasia para protestar el nivel de impunidad y brutalidad policiaca existente en el Estado de Quintana Roo. En las paredes escrito en rojo y negro se leía “ACAB” por sus siglas en inglés, All Cops are Bastards (Todos los policías son bastardos) y “Se contratan asesinos” con flechas que señalaban la entrada.

Para culminar, las mujeres tapizaron la Fiscalía de Benito Juárez con imágenes impresas de todas las mujeres y niñas desaparecidas en Quintana Roo que tienen una alerta Amber o Alba activa. Sin embargo, dichas imágenes no duraron ni 24 horas. Al siguiente día, alrededor de las 9 de la mañana ya había personal de limpieza pintando las paredes y retirando las alertas. Diversas colectivas que participaron en esta actividad mencionando “Ojalá encontraran a nuestras compañeras-mujeres y niñas-desaparecidas tan rápido como quitan sus caras de la fiscalía”.

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