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Morena puede convertirse en el PRI de la actualidad, señalan analistas

Destacado Morena puede convertirse en el PRI de la actualidad, señalan analistas

Morena domina junto con sus aliados 22 entidades, pero sus prácticas como el ejercicio personalista del poder o el clientelismo, lo pueden llevar a convertirse en el tricolor, advierten politólogos.

El ejercicio personalista del poder, las prácticas de clientelismo electoral, la férrea disciplina de sus legisladores y la ausencia de democracia interna son prácticas que caracterizaron al tricolor y que fueron condenadas por Morena, pero que están siendo trasladadas a ese partido y que pueden llevarlo a convertirse en el PRI de la actualidad, coinciden analistas.

Francisco Reveles Vázquez, académico del Centro de Estudios Políticos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, señala que si bien –en términos teóricos– no puede hablarse de que Morena es un partido de Estado o hegemónico, las similitudes entre el PRI y Morena son evidentes.

Solo algunas de ellas, expone, son el culto a la personalidad del presidente Andrés Manuel López Obrador, lo que en elecciones se potenció; la centralización del poder y de la toma de decisiones que ejerce –tal como lo hacía el tricolor– y la disciplina de sus legisladores y dirigentes.

“No sólo se parece al PRI, sino a partidos que tienen una visión muy electoral y cuyo objetivo es ganar los cargos a toda costa y se revela en este manejo que hace Morena desde la selección de los candidatos, donde no hay procesos democráticos, sino que se definen más bien por lealtad hacia el presidente o a los grupos políticos en el ámbito local”, apunta Reveles.

Morena ganó este domingo cuatro entidades de las seis que estaban en disputa lo que le dará 20 entidades a gobernar o 22 si se toman en cuenta las coaliciones con PES (Morelos) y el Partido Verde (SLP) y tendrá el control 16 congresos estatales.

Si se considera que Morena obtuvo oficialmente su registro como partido político en 2014, lo que se tiene es un crecimiento exponencial, pero politólogos advierten que también se hizo gracias a prácticas y estructuras que se han heredado del PRI.

En unos cuantos años Morena “se ha constituido en el PRI de este siglo, con una presencia regional muy poderosa pero con prácticas del PRI del siglo pasado” pero eso no significa que sus gobiernos locales hayan sido hasta ahora distintos a los del pasado, o que las prácticas de este nuevo partido dominante sean distintas a las priístas, valora Luis Carlos Ugalde, exconsejero presidente del Instituto Federal Electoral (IFE).

“Como hizo antes el PRI, Morena recurre a prácticas de clientelismo, de movilización del voto e incluso de coacción”, lo que junto con el control territorial le será ventajoso para el relevo presidencial de 2024, agrega el director de la consultora Integralia.

En la siguiente etapa, la de las campañas, se da un fenómeno en el que no se apuesta a contenidos programáticos sino que ese partido y sus abanderados “solamente reiteran las políticas del gobierno federal, usando la imagen del presidente, su discurso, sus palabras y que nos hace recordar la época del culto a la personalidad del presidente en la era del PRI”.

Incluso, en las elecciones hay prácticas que se cuestionaban al expartido mayoritario, el PRI, y ahora replica el partido guinda, señala el académico de la UNAM:

"Se viola la ley de manera muy descarada, con la operación política de gobernadores, presidentes municipales, no importa que sea fuera de horas laborales porque se usan recursos del gobierno, se moviliza a las personas, se presiona el voto y eso es muy parecido a lo que el PRI hacía”; reseña.

La muestra fueron los procesos electorales de este domingo, pero incluso antes y durante las campañas, pues los aspirantes a la candidatura presidencial de Morena, la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum; el canciller, Marcelo Ebrard, y el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, se desplegaron en las entidades en apoyo a los abanderados; funcionarios y legisladores hicieron lo mismo.

Otro de los puntos clave de influencia presidencial es la mañanera: el principal motivo de denuncia de la oposición en las pasadas elecciones fue la permanencia al aire de las conferencias “mañaneras” del presidente Andrés Manuel López Obrador en las que, si bien no llamó al voto, en plenas campañas en seis estados, sí aprovecho el espacio para descalificar a los partidos y candidatos opositores, incluso hizo los calificó en esta temporada como traidores por votar en contra de su reforma eléctrica.

Así, el principal reclamo opositor fue la inequidad en la competencia política, irregularidad que Morena mismo cuestionó y litigó siendo oposición, contra exgobernadores como Enrique Peña Nieto, del Estado de México o Rafael Moreno Valle, de Puebla, quienes en su momento tuvieron un activismo menor al del presidente, pero que en su momento fueron denunciados.

Otra semejanza con el tricolor, reconoce Reveles Velázquez, se refiere a la práctica del “tapado” y el dedazo”, y que implica la decisión del presidente sobre las candidaturas, fenómeno que se aprecia ahora que el mismo mandatario federal abrió la carrera por la sucesión, pero también se vio a nivel estatal y que fue denunciado internamente.

Última modificaciónJueves, 09 Junio 2022 23:59

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